domingo, 5 de junio de 2011

Conociendo a Jacobo, nuestra amada mascota


Jacobo en su etapa escolar,
interrumpiendo al profesor
en clase de ética para subrayar
la inmoralidad inherente al
matrimonio entre homosexuales


Jacobo era un joven neoconservador de centro-derecha, un estudiante modélico de empresariales que soñaba con triunfar en la vida: amasar dinero, buscar una esposa, formar una familia, amasar dinero, comprar un coche, comprar una casa,  comprar una esposa, amasar dinero... Fue en una tarde de verano, mientras tomaba su habitual vino Ribera del Duero en copa de balón, cuando le ocurrió el accidente. 

Mientras veía su programa favorito en Intereconomía, "El gato al agua", Jacobo sufrió una terrible crisis existencial fruto de una terrible e inesperada noticia relacionada con depravaciones sexuales. Tras ver desfilar su triste vida en imágenes ante sus ojos decidió seguir el ejemplo de Unabomber y abandonar el mundo.
Interpretando uno de sus más conocidos
papeles en la televisión japonesa
Durante su exilio en la montaña, Jacobo se sumergió en la lectura de Wittgenstein, van Dijk, Foucault, Hentai hardcore, Haraway, Baudrillard y otros. Desarrolló así una postura de mosqueo continuo ante el discurso y de crítico desencantado de la postmodernidad, aprendió a fabricar bombas caseras, a cocinar con especias al estilo oriental y a practicar Donkey punch con los animales silvestres.

Cuando una inmobiliaria decidió talar su bosque para construir viviendas que nunca se venderían, Jacobo se vio obligado a regresar a la ciudad para defecar sobre todo lo que mantiene nuestro mundo en pie. Desde entonces ha trabajado en varios medios subversivos, en la industria del porno y en la pizzería Santa Clara... y ahora está aquí para recordarnos que jamás encontraremos la verdad mientras sigamos viendo anuncios de colonia.
Jacobo proyectando uno de sus más efectivos
ataques: "Corrida de análisis semiótico"
En adelante, nos ayudará desvelando las más oscuras artimañas del poder usando sus pulidas habilidades analíticas, entre las que son conocidas la "finta de tango postmoderno" o la "corrida de análisis semiótico".
¡Te queremos Jacobo!

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